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Fecha de publicación: 05/Mar/2014
LA COMUNICACION EN LA FAMILIA II PARTE

LA COMUNICACION EN LA FAMILIA  II PARTE

La  buena o mala relación entre padres/madres, hijos /hijas son el resultado de un proceso de comunicación; las relaciones familiares dependen de lo que se dice, cómo se dice, del tono de la voz, de la claridad del mensaje, de los gestos que acompañaron las palabras y por supuesto de  todas las percepciones que de ahí se formen.

Los problemas de comunicación en la familia tienen raíces muy profundas; desde resentimientos, reclamos que nunca se hicieron pero que en la memoria sentimental están presentes.

Los niños y niñas aprenden a comunicarse en la  interacción de la familia. Es ésta la que favorece el aprendizaje  de la comunicación cuando se demuestra y se aceptan los sentimientos y pensamientos de cada miembro de la familia. El estilo o la forma que  emplee el niño/a con más frecuencia, lo aprenderá de su ambiente familiar. Sin embrago,  existen  dinámicas familiares que no fomentan esta capacidad sino que más bien son un  albergue para las dificultades de comunicación. Por ejemplo:

?Callar es mejor?
?Si hablo, se empeoran los problemas?
?No le haga caso, cuando el/ella esta enojado (a) no sabe ni lo que dice?
?Yo fui quien provocó su enojo, si no me hubiera puesto de insistente tal vez no se hubiera enojado tanto, es mi culpa?
?Le cuento lo que pasó pero su papá/mamá no se puede dar cuenta?
?No dije nada porque igual no me ponen atención?

Todos estos son estilos de comunicación muy comunes en las familias. Hay una  lucha por mantener ?secretos? que al final de cuentas son secretos a voces porque, aunque nadie habla del tema, todos lo saben.

Existen también alianzas familiares. Por ejemplo la alianza de una madre con su hijo que se unen para  enfrentar a la hija y al papá en temas de la casa; todo porque la relación de pareja no anda bien y sienten la necesidad de buscar en los hijos quien les apoye en la toma de decisiones. Lamentablemente, son los hijos los que quedan atrapados en esta peligrosa dinámica. Aquí la ruptura de la comunicación en la pareja extiende sus síntomas a los hijos. En algún momento, los hijos pueden experimentar sentimientos contrarios hacia el padre/madre, pueden llegan a verlos como rivales o, en el otro extremo llegan en algún momento a tener sentimientos de  culpa. Me contaba un amigo que durante dos años no le dirigió palabra alguna a su  padre, esto porque su madre  día tras día le contaba todos los conflictos que como pareja tenían, sus sospechas de infidelidad, las dificultades económicas, las peleas, los reclamos. Llegó el momento en que por la presión que sentía y por el sentimiento de  enojo, decide distanciarse de su papá. Años después siente la necesidad de acercase a su padre y conocer la  parte de la historia que  él nunca conoció. Mi amigo tuvo la  fuerza y el amor necesario para perdonar a ambos, sin embargo, en algún momento le reclamó a su madre que por la forma en la que ella había manejado la situación él se había perdido de dos años de vivencias con su padre.

No quiero decir con este ejemplo que  nos tengamos que mantener en reserva las dificultades que tengamos como pareja y como familia. Sino que más bien, tengamos la precaución de no generar sentimientos y conflictos  mayores. Recuerde que sus hijos/hijas no pueden ser sus consejeros matrimoniales. En tal caso, busque ayuda de algún terapeuta o consejero familiar, alguien que pueda mantener su subjetividad.

Existe también un tipo de comunicación que cuál  veneno en la sangre; llega rápidamente a todo el cuerpo y puede llegar a paralizar las emociones:  la descalificación  o la desconfirmación.

¡Qué triste es estar con una persona que constantemente te desconforma!  Personas  que esperan atentas el tropiezo, la falla; para correr a ponerla en evidencia. Esto es una agresión emocional.

La persona que vive bajo este tipo de relación, probablemente siempre tenga un sentimiento de falta y experimente constantemente el temor de ser inclusive expuesta ante otros como la inútil, la que no sirve para nada, la que todo lo hace mal?. Lo más triste es que, es probable que  después de mucho tiempo de estar sometida a esta tipo de relación, la persona llega a creérselo. Hablamos entonces  de personas por supuesto con baja autoestima, con escaso sentimiento de logro y con poca confianza en sí misma.

Probablemente, este estilo de comunicación que muchas personas utilizan, data de  su aprendizaje en  familia. En un ambiente  familiar en donde el padre trate con desconfirmación a su pareja, lógicamente los hijos/as al estar expuestos a esto, en algún momento puedan llegar a reproducir con sus parejas y con sus hijos sus estilos.

La palabra de Dios dice que en él somos nuevas criaturas. Usted, no tiene porque creer que las cosas son así y que a cómo usted aprendió, así deben aprender los suyos. Dios en su infinito amor, le esta llevando a leer esta líneas para que usted pueda efectuar cambios que bendigan la relación en su familia. Dios no quiere que nos sintamos mal; no creo  en ese dicho que muchas personas utilizan para respaldar o reforzar el  maltrato: ?esta es la cruz que Dios me dio para llevar?. No,  Él llevó la cruz; por usted y por mi. Él quiere que usted y yo estemos bien.  No avale  la agresión de ningún tipo.

Existen otros tipos de comunicación inadecuada que también son muy comunes:

?    El complaciente que siempre quiere quedar bien con todos?. Esto es imposible. Se puede acompañar de un tono de voz nervioso,  de una postura no clara, puede develar fragilidad.
?    Padres y madres que se comunican con sus hijos e hijas asumiendo actitudes  que provocan sentimientos de culpa: ?Bueno anda, yo aquí me voy a quedar solita(o) esperándote? ?Y quién me va a acompañar a mi?
?    Los de doble mensaje: quiero que seas un buen hombre- mujer, por eso te pego.

Cuando quiera establecer un límite con su hijo/hija, puede utilizar estos tres pasos que favorecen la comunicación y que a la ves fortalece el vínculo:
1.    Señale la falta: sin mucho adorno. ?No me gusto que te tiraras en el suelo en el supermercado?
2.    Hable del sentimiento: ?Me sentí mal y avergonzada porque no me escuchaste.
3.    Proponga: la próxima ves? proponga una solución  y una consecuencia

Este es un ejemplo muy simple de comunicación clara entre padres e hijos. Evite hacerlo cuando  estén enojados o mientras haya un berrinche. En esos momentos la comunicación puede ser  cortada por el enojo o la irracionalidad.

Cuando sea por una situación de pareja que necesite comunicar, puede recurrir a :

1.    La carta de amor:  siéntese y piense. Escriba una carta siguiendo los pasos anteriores: hable de lo que le molesta, qué es lo que siente y que propone.
2.    Cuando no se logran poner de acuerdo. Siéntense y escriban cada uno que es negociable  y que no es negociable. Convérsenlo
3.    Como pareja es importante buscar espacios neutros. Si tienen algún tema importante, salgan a cenar y lo dialogan.

Dios bendiga su familia.

Hasta entonces!

Licda. Tatiana Carrillo Gamboa.
Psicóloga y psicopedagoga.


Autor: Licda. Tatiana Carrillo Gamboa-Psicologa
Fecha de publicación: 05/Mar/2014
MEJORANDO LA COMUNICACION EN LA FAMILIA

MEJORANDO LA COMUNICACION EN LA FAMILIA

La comunicación juega un papel vital en todos los campos en los que nos desarrollemos.

Los seres humanos necesitamos desarrollar la capacidad de comunicarnos pues de esta depende nuestra adaptación a los distintos espacios en los que debemos desenvolvernos. Nos es necesario expresar nuestros estados de ánimo, aprender a comunicar lo que necesitamos

Las bases para una comunicación efectiva y sana dentro del vínculo familiar se debe de trabajar. Muchas veces encontramos en las familias temas que están vedados, mitos, rituales, secretos familiares?.

En la familia, una mala comunicación puede dificultar las relaciones entre los padres y los hijos. Es común escuchar adolescentes que afirman que sus padres no les entienden o a padres decir que sus hijos no les hacen caso. En ocasiones pareciera que dentro de una misma familia todos hablan lenguajes diferentes.

Cuando la comunicación tiene como objetivo el entendimiento mutuo, la vida social tiene mejores pronósticos.

Ahora bien, la presencia de conflictos en la familia no quiere decir que los padres e hijos no quieran comunicarse, más bien se trata de que en muchas ocasiones no saben cómo comunicarse.

Veamos algunos principios prácticos que le permitirán practicar una comunicación efectiva:

Toda comunicación tiene dos elementos esenciales: un emisor y un receptor; en otras palabras; alguien que habla y alguien que escucha. Entre ellos va a existir un mensaje ( lo que se dice o se quiere comunicar).

A la hora de comunicarse debe haber una disposición de ambas partes para comunicar y para escuchar el mensaje. Sin embargo, es en los primeros intentos en donde podemos fallar: como padres y madres, en ocasiones no hemos dejado a los hijos/as terminar de hablar, cuando se precipitan como una tormenta, lluvias de reclamos y regaños; no faltara el ligamen con alguna travesura cometida días o meses atrás.

Hablemos ahora del lenguaje. Existen dos tipos de lenguaje; el verbal y el no verbal. El primero tiene que ver con el contenido (lo que se quiere comunicar), en el segundo se dejan ver todos los acompañamientos del primero: gestos de enojo, asombro, ira, tristeza, preocupación; sudoración, señales de ansiedad? Por ejemplo; cuando se le refiere a los hijos que no miren de determinada forma a los padres/madres cuando les están regañando; o cuando a pesar de que le pregunte en repetidas ocasiones a su pareja si esta enojado/a y esta responde que no; algo en la mirada o en el gesto le hace ver que en realidad se esta cocinando un volcán dentro de el/ella.

A partir de las ideas anteriores podríamos entonces pensar que la buena comunicación entre padres- madres/hijos-hijas, se basa en el intercambio de mensajes que tengan como objetivo la expresión mútua. No se trata que solamente una de las partes se haga sentir o exprese sus criterios; sino que ambas partes puedan exponer sus puntos, simple y sencillamente para expresarlos y no dejarlos adentro.

En ocasiones los problemas llegan cuando los mensajes que comunicamos son ambiguos. Por ejemplo, una niña de casi cuatro años aprende ir al baño sola. Cuando termina de orinar le grita desde el baño a la mamá: ? Yaaaaaaaa? ; la madre le contesta desde otro lugar de la casa: ? jale la cadena y baje la tapa. Tras unos segundos la niña le dice de nuevo a la mamá: ? yaaaaaaaaaa? Sin embargo, la mamá no logra escuchar el ruido que hace el servicio sanitario cuando se jala la cadena por lo que le repite la indicación?. Después de un rato de repetir la misma comunicación, la madre se dirige a percatarse porque la niña ignora su indicación y tras de todo le dice que ya lo hizo cuando de plano la experiencia y su oído agudo no la pueden engañar. Llega al baño y se encuentra a la niña jalándose la cadena (gargantilla) que tiene en su cuello. ¿Estaba jalando la cadena? Sí. Solo que la cadena equivocada. Este ejemplo nos muestra que un mensaje ambiguo (con dos o más significados) puede ser mal entendido, por lo que se imposibilita cerrar el círculo de comunicación mutua.

Comparto con ustedes una lista de características que debe tener una buena comunicación:

1- En una buena comunicación; tanto el emisor como el receptor expresan su mensaje. Cuando hay respeto y aceptación mutua entre padres-madres/ hijos-hijas, aumentan las posibilidades de desarrollar una buena comunicación. Nada pierde escuchando. Aún y cuando la solicitud que le hace su hijo/a va a tener una negativa como respuesta; escúchele sin tratar de convencerle de que usted tiene la razón; después de todo, usted la tiene ?. ¿O no? Evite dar mensajes no verbales de fastidio, enojo?.

2- En la buena comunicación el receptor esta atento al mensaje. Deje a un lado lo que esta haciendo, controle su reacción inicial; o sea, no responda con espanto o con regaños de buenas a primeras. Cuide la reacción emocional ante el mensaje; pues de no ser así la respuesta que demos podría bloquear la comunicación. Nos debe interesar que es lo que se trata de comunicar. Escuche de principio a fin. Cuando no este seguro de haber captado el contenido, devuelva el mensaje en forma de pregunta. Evite entrar en sermones o emitir juicios de valor precipitados. Por ejemplo, unos padres me cuentan avergonzados su forma de reaccionar cuando su niña de escasos siete años empieza a hacerles preguntas relacionadas con sexo. La niña simple y sencillamente cambiando canales había visto una escena corta de una pareja que tiene algún tipo de contacto sexual (besos y caricias). Ante la primera pregunta de la niña, los padres se precipitan y le dan una cátedra de sexualidad. Al final de ésta, la niña les dice que si ahora le pueden contestar su pregunta: ¿los besos pueden embarazar? Bastaba con devolverle la misma pregunta: ¿crees que los besos pueden embarazar? La respuesta de la niña sería un sencillo no.

3- Cuando escuchemos, expresemos por medio de gestos adecuados, interés. Establezca y mantenga contacto visual con ellos/as. Oriente su cuerpo en dirección a ellos/as, adopte una postura reposada.

4- Busque una comunicación congruente entre el mensaje verbal y el no-verbal. Esto quiere decir que trate de reforzar lo que dice con sus gestos y su mirada. Por ejemplo: Un hijo le pide a su papá que le ponga atención. El papá viendo un trabajo en su computadora le contesta: ? si, hijo, te estoy poniendo atención.

5- Sea claro y conciso. Bien lo dice el viejo refrán: ?Al buen entendedor, pocas palabras? Trate de ordenar sus pensamientos. Si la emoción le gana; postergue. No es malo que le pida a su hijo/a un tiempo mientras medita y organiza sus ideas. Sobre todo evite precipitarse, pues esto si puede llegar a afectar la confianza y la relación con su hijo/a.

Por último, recuerde que una buena relación depende de dos. Invierta en la suya.

Estaré desarrollando más de este tema en una segunda entrega.

Hasta entonces!

Licda. Tatiana Carrillo Gamboa
Psicóloga y psicopedagoga.


Autor: Licda. Tatiana Carrillo Gamboa-Psicologa
Fecha de publicación: 05/Mar/2014
ESTAMOS CRIANDO VAGOS

" Estamos criando vagos ".

Por César Mella B. psicólogo y psiquiatra

Universidad Incca

Bogotá - Colombia

 

A los hijos/as de esta generación hay que llamarlos varias veces en la mañana para que vayan al colegio, se levantan irritados pues se acuestan muy tarde hablando por teléfono, viendo la tele o conectados a la internet

chateando porque no es que estén investigando o leyendo para realizar sus deberes en el colegio... ¡ no eso no ! a ellos eso no les interesa para nada eso.

 

No se ocupan de que su ropa esté limpia y mucho menos ponen un dedo en nada que tenga que ver con "arreglar algo en el hogar".  Idolatran a sus amigos y viven poniéndoles "defectos? a sus padres, a los cuales acusan a diario de que "están pasaos".

 

No hay quien les hable de ideologías, de moral, de buenas costumbres, de respeto pues consideran que ya lo saben todo.  Se les debe dar su " semanal " o mesada de la que se quejan a diario porque "eso no me alcanza".

 

Si son universitarios, siempre inventan unos paseos de fin de semana que lo menos que uno sospecha es que regresarán con un embarazo o habiendo fumado un pito de marihuana.

 

Definitivamente estamos rendidos y la tasa de retorno se aleja cada vez más, pues aún el día en que consiguen un trabajo hay que seguir manteniéndoles.

 

Me refiero a un segmento cada vez mayor de los chicos de capas medias urbanas que bien pudieran estar entre los 15 y los 24 años y que para aquellos padres que tienen de dos a cuatro hijos, constituyen un verdadero dolor de cabeza.

 

¿En qué estamos fallando?

 

Para los nacidos en los cuarenta y cincuenta, el orgullo reiterado es que se levantaban de madrugada a ordeñar las vacas con el abuelo; que tenían que limpiar la casa; que lustraban sus zapatos; algunos fueron limpiabotas y repartidores de diarios; otros llevaban al taller de costura la ropa que elaboraba su madre o tenían un pequeño salario en la iglesia en donde ayudaban a oficiar la misa cada madrugada y lo aportaban en el hogar.

 

Lo que le pasó a nuestra generación es que elaboramos un discurso que no dio resultado:

 

¡ Yo no quiero que mi hijo pase los trabajos que yo pasé !.

 

¿ Usted por qué tiene lo que tiene? ¿Por qué es lo que es? ?. Por que le costo esfuerzo? sacrificios, y así es que se aprende a valorar los esfuerzos de los padres y no acostumbrar a nuestros hijos a recibir todo por obligación.

 

Nunca conocieron la escasez, se criaron desperdiciando, a los 10 años ya habían ido a Disney World dos veces, cuando nosotros a los 20 no sabíamos lo que era tener un pasaporte. El "dame" y el "cómprame" siempre fue generosamente complacido y ellos se convirtieron en habitantes de una pensión con todo incluido, (TV, DVD, Equipo de sonido, Internet, celulares, cámaras de video, comer en la cama.... A ellos tenemos que recogerles el reguero que dejan por que siempre se les hace tarde para salir?) y luego pretendemos que sea un hogar o exigir o preguntarnos, ¿ por que nuestros hijos se aíslan ? no comparten con nosotros, para los hijos de ahora cualquier cosa es mejor que sus padres o una actividad familiar.

 

¿ Quién les suministro todo eso a nuestros hijos?

 

??NOSOTROS MISMOS, SOLITOS Y SABIENDO QUE NO ESTABA BIEN.

 

Al final se marchan al exterior a la conquista de una pareja y vuelven al hogar divorciados o porque la cosa " se les aprieta " en su nueva vida.

 

Para los que tienen hijos, pónganlos los domingos a lavar los carros y a limpiar sus zapatos a ganarse las cosas. Un pago simbólico por eso puede generar una relación en sus mentes entre trabajo y bienestar, deben desde temprano aprender a manejar el hogar para que entiendan la

economía doméstica en tiempos que podrían ser más difíciles, así se les crea una conciencia más amplia del orden y la prosperidad del hogar y por ende dentro de la sociedad.

 

La musica metálica, los conciertos, la tele, la moda y toda la electrónica de la comunicación han creado un marco de referencia muy diferente al que nos tocó y ellos se aprovechan de nuestra supuesta desinformación para salirse con la suya.

 

Estamos forzados a revisar los resultados, si fuimos muy permisivos o si sencillamente hemos trabajado tanto, que el cuidado de nuestros hijos queda en manos de las domésticas y en un medio ambiente cada vez mas deformante y supuestamente por nuestro cargo de conciencia de no tener mucho tiempo con ellos, subsanarlo con cosas materiales..

 

Ojala que este mensaje llegue a los que tienen " hijos " pues ya los abuelos pagaron la transición...

 

NUNCA ES TARDE PARA CAMBIAR Y RECUERDEN ES MEJOR TARDE QUE NUNCA, NUESTROS HIJOS ALGUN DIA LO VAN A AGRADECER.

 

Cesar Mella

Psiquiatra


Autor: CESAR MELLA PSICOLOGO Y PSIQUIATRA
Fecha de publicación: 06/May/2020
Mensajes para madres, padres y cuidadores con niñas y niños en casa
UNICEF Mensajes para madres, padres y cuidadores con niñas y niños en casa Introducción Ante la pandemia de coronavirus (COVID19) y las medidas adoptadas por el gobierno para evitar su propagación, el Ministerio de Educación con el apoyo de UNICEF, pone a disposición de los padres, madres y cuidadores las siguientes recomendaciones para desarrollar actividades en casa con los niños y niñas enfocadas en continuar los aprendizajes, reforzar el vínculo familiar y cuidar la salud física y emocional. Es importante tener en cuenta que muchos niños y niñas en Panamá, viven en hogares con muchas carencias, por ejemplo, hogares con pisos de tierra, sin agua, con espacios acinados, o que carecen de elementos de recreación o deporte, ausencia de libros y juguetes. Algunos de ellos estarán en estos momentos al cuidado de sus abuelos o hermanos, padres y madres sin trabajo o sin ingresos como consecuencia directa de la actual situación. Muchos hogares no tienen acceso a internet, teléfonos inteligentes o data; los medios masivos como la televisión y la radio siguen teniendo gran alcance a nivel nacional. Estos mensajes buscan apoyar a madres, padres, cuidadores, niños y niñas, ahora que están en casa como medida de prevención. Los niños y niñas más pequeños (por debajo de 3er grado), dependen de la intervención amorosa y proactiva de uno o varios jóvenes o adultos para la estimulación, los juegos y el aprendizaje. UNICEF en Panamá ha habilitado en su página web un espacio donde se actualiza toda la información, guías y recursos relacionados con el coronavirus. https://www.unicef.org/panama/recursos-frente-al-coronavirus-covid-19 También pueden encontrar información actualizada en nuestras redes sociales (Twitter, Instagram y Facebook) @unicefpanama Los materiales pertinentes están siendo compartidos con el Ministerio de Educación para que sean divulgados a través del portal educativo y otros medios, incluidas sus redes sociales. 1. Establecer una rutina con horario para niños y niñas Ahora que las niñas y niños están en casa, elaboren mediante un juego un horario que ordene las actividades durante estas semanas. Esto facilitará el desarrollo de rutinas que incluyan espacios para jugar y aprender, pintar, escuchar música, leer cuentos y compartir en familia. Otros momentos son las comidas, la limpieza de la casa y la hora de dormir. Recuerden que estas actividades, les enseñarán a ser más responsables y organizados. La organización también ayudará a papas y mamas a atender otras responsabilidades y cuidar siempre de los más pequeños. 2. Manejar las emociones de niños y niñas Ahora que las niñas y niños están en casa, sea muy paciente. Converse con ellos sobre el coronavirus. Es normal que los niños y niñas sientan ansiedad, miedo o tengan dudas en estos días. Asegúreles que todo irá bien,que hay personal de salud, protección y muchos más atendiendo la situación por el bienestar de todos. Aproveche para reforzar las medidas de prevención y aclarar cualquier malentendido. Recuérdeles que quedarse en casa es una medida para evitar el contagio. UNICEF tiene una guía especialmente diseñada para la conversación sobre el coronavirus con niños y niñas pequeños que pueden encontrar en la webhttps://www.unicef.org/panama/media/1886/file/Hablando%20sobre%20el%20coronavirus.pdf 3. Mantener la limpieza y prevención Ahora que las niñas y niños están en casa, fortalezcamos la higiene y limpieza. Los niños y niñas, especialmente los más pequeños, se llevan las manos y objetos a la boca. Incorporen mediante el juego la limpieza constante de los juguetes y superficies para evitar por esta vía la transmisión del virus. No se requieren productos sofisticados: agua y jabón, alcohol o desinfectante son suficientes. Lávate las manos y lávaselas a tus hijos con agua y jabón durante 20 segundos. 4. Aprovechar el juego y dibujo para los aprendizajes y manejo de emociones Ahora que las niñas y niños están en casa, realicemos juegos en familia y utilicemos el arte para fortalecer la comunicación, nuestros vínculos afectivos y estimular el desarrollo durante la primera infancia. Existe diversidad de recursos en el hogar para lograrlo, algunos son: el baile, el dibujo, recortar y pegar figuras, hacer un avión con papel, jugar al escondite, adivinanzas, la tiene, pechito, decir trabalenguas, tocar tambores con tambuchos, hacer campamentos con sabanas, construir cosas con las horquillas, cajas de cartón o pedazos de madera, hacer manualidades, armar rompecabezas, los juegos de mesa en familia, tirar la pelota o hacer actividad física son algunas opciones. El juego nos libera de tensiones y nos une como familia. 5. Incluir cuenta cuentos y lectura Ahora que las niñas y niños están en casa,recuerde que la lectura empieza en el hogar. Aproveche para leerles cuentos y contarles historias, incentivar su imaginación e inventar personajes. Los cuentos les abren un mundo de experiencias y emociones. Si no tienen libros en casa, cuéntele historias o anécdotas de la familia, invítelos a crear sus propias historias. Apóyate también en plataformas digitales gratuitas de cuenta cuentos que pueden acceder desde su celular. Invite al niño o niña a comentar sobre sus sueños, sobre lo que lee y escucha y a que dibujen o pinten.La lectura y los cuentos estimulan su imaginación y el lenguaje.
Autor: UNICEF